martes, 24 de febrero de 2009

Caxambu

Hola toditos. Espero que estén de pelos. Yo tengo unas buenas horas esperando el bus que me llevará de vuelta a Río de Janeiro, así que aprovecho para conectarme a Internet.
De Mariana volví a Ouro Preto pegándome cabezazos contra la ventana del bus de lo cansado que estaba. Ni bien me bajo del bus, se armó el diluvio universal, la lluvia más inesperada y fuerte que se puedan imaginar. Yo andaba con mi mochila y mi cámara, así que partí corriendo para el hostal (como 3km) y le dije chao a la familia chilena que había conocido en el tren de ida y que me tocaron también en el bus de vuelta. La cosa es que la gente en la ciudad no le prestó la menor atención a la lluvia, y el bacanal continuó como si no pasara nada. Me imagino que así tal cual debe haber sido el día que se hundió Sodoma y Gomorra. El hostal colapsó completamente con la lluvia, se cortaron los suministros básicos y todo se llenó de agua. Ahí me dije basta de quejarme, yo me marcho a casa y decidí largarme. Igual me quedé esa noche, para celebrar el cumpleaños de Jidday (creo que se escribe así, es un nombre hebreo), y para negociar con la dueña una pequeña devolución de plata. Fue más pequeña de lo que me imaginaba, pero bien igual. No daba más. Para celebrar el cumpleaños salimos de nuevo a dar vueltas por la calle, y como yo esta vez andaba completamente sobrio, el impacto fue mayor. El que dijo que los chilenos somos la juventud más alcohólica de América seguramente no vino para acá. Cualquiera de mis amigos más caídos al frasco queda como un niñito de pecho en estas lides. El que se quejó de que en Chile había mucho gay, definitivamente no vino para acá. Tuve que poner a prueba todo mi discurso pro tolerancia, porque las demostraciones de amor callejeras superaban lo que yo había visto entre hombres. Y todo esto sin mencionar los travestis...

Bueno, al otro día entonces me fui al terminal de buses y agarré lo primero que salía para Belo Horizonte. No me di cuenta como y ya habíamos cubierto las 3 horas de viaje. Yo no quería quedarme en una ciudad grande, así que consulté mi Lonely Planet y decidí encaminarme para Caxambu, desde donde escribo ahora. El periplo no fue nada de fácil, porque el bus salía a las 11pm y supuestamente llegaba a las 5am a una ciudad llamada Tres Corazoes, donde tendría que esperar 2 horas y a las 7 agarrar el bus que salía para Caxambu. No fue tan fácil, porque los cálculos del señor que vendía las entradas fueron pésimos, y llegamos a la ciudad como a las 2.30am, así que yo contaba con unas cinco lindas horas para no hacer nada, viendo como frente a la estación se celebraba también algo de carnaval, pero con menos fanfarria y bastante menos glamour que en el anterior. Para peor el cuidador de la estación se compadeció de mi y me dió acceso a un cuartito de 2x2 donde habían unas bolsas de basura y estaba infestado de hormigas. Duré como media hora pisando y pisando bichos, pero después me aburrí y le dije al hombre "muitas formigas, muitas formigas", así que volví a sentarme afuera. Y todavía estaba por venir lo peor... Llegó un hombre que recolectaba latas de bebidas y se me sentó al lado, y empezó a meterme conversa, pero no se le entendía nada. Yo miraba para otro lado y le explicaba que no hablaba su idioma (lo que fuera que hablara), pero el tipo ni ahí. Y cada dos segundos hacía un ruido horrible con los labios, como lo que hace Calamardo de Bob Esponja cuando camina. O para los más antiguos, como lo que hacía el negrito del comercial de los Trolls ("trolls trolls trolls trolls, pfff pfff pfff"). Para los que no entienden ninguna de las analogías, hacía ruidos como de peos. Qué noche. Por suerte llegó el bus y lo tomé.
A las 2 horas estaba en Caxambu, una ciudad que es famosa porque supuestamente manan las mejores aguas minerales del mundo, y que la hija de un emperador de Brasil se curó de su infertilidad cuando vino para acá. Aunque sospecho que no fue solo tomar agua lo que hizo (la chismografía la puso el tío Rola). Yo no sé que tanto será de verdad, pero pagué la entrada al parque y he estado todo el día tomando aguas con sabores a huevo, a metales, a alcachofas... Supongo que ahora soy invencible. Igual el parquecito era muy bonito, y tenía una laguna con muchos cisnes.
Hoy me voy a mandar mi segunda noche durmiendo en un bus, por dos razones. La primera es que los precios en este pueblo son mucho más altos de lo que me imaginé (siendo los precios en Brasil mucho más altos de lo que me había imaginado basándome en mis recuerdos y amplios conocimientos en materia económica). La segunda es que hace unos días conocí a dos Suecas que están arrendando un departamento en una ciudad en el estado de Río que se llama Niteroi, así que voy a aprovechar de quedarme ahí. Afírmate DJ Méndez...
Bueno, un abrazo y nos vemos muy pronto
Pedro




1 comentario:

  1. Hola!
    Dejaste un mensaje en mi blog en un cuento de Peter Bichsel. Por lo que se, las unicas traducciones de Bichsel fueron editadas en España. Vivo en Argentina y acá no llegaron, mas que una vez en los 90's. Compré los libreos en alemán y los fui traduciendo y publicando en mi blog. En mi perfil tengo mi email. Te dejo aca la nota porque no vi tu mail en tu perfil. Saludos!

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